Ocho años eternamente rápidos con el Perfecto amor

por Raquel López

Nos prometimos amarnos eternamente en un altar frente a personas especiales pero realmente ese amor se desarrolló hace doce años mientras trabajábamos como líderes de jóvenes: él en la Confraternidad de Jóvenes Cristianos de la UPR Bayamón y yo en Casa de Refugio con los jóvenes Arka. Yo estudiaba en la Inter Bayamón y pertenecía a la Hermandad de Universitarios Cristianos pero los de la UPR querían ayudarnos. Yo sería el contacto principal para Eliezer en ese enlace y allí en esas reuniones sin que nadie nos molestara (porque todos nos casaban desde mucho antes) se gestó un amor sincero, puro y auténtico.

Tenía 19 años y él 21… NUNCA habíamos tenido una pareja… sí… NUNCA… Diríamos que nos guardamos pero más que todo estábamos muy enfocados en trabajar para Dios incansablemente. Y ahí nos topamos con varias libras menos y Eliezer con el cuello más largo pero poco a poco nos dimos cuenta que podíamos amarnos para siempre. Bueno, aunque debo confesar que cuando cumplíamos como tres meses de relación me entró pánico. Apenas le decía te amo porque todavía para mí era muy pronto así que le decía todos los días “te estoy aprendiendo a Amar” (je! no es chiste). Decir esa frase para mi implicaba demasiado, era como comprometer demasiado mis acciones. Desde adolescente estaba determinada a Amar a la persona con quien quisiera pasar el resto de mi vida pero apenas a los tres meses estaba procesando si esta primera relación sería “Forever”.

En ese tercer mes, andábamos en el carro Hyundai de Eliezer (los que conocieron el carro deben estar tirando carcajadas) y de camino a mi casa le dije “yo creo que estamos a tiempo para decidir hacia dónde queremos llevar esta amistad. Prefiero mantener una relación linda contigo que luego tengamos algún tipo de ruptura. Y mira, tengo muchos proyectos en mi vida, somos de diferentes lugares y no quisiera dejar nada de lo que tengo porque es lo que me apasiona… tú sabes… soy mujer y todo apunta en esta cultura a que tengo que dejar lo mío pa’ unirme a lo tuyo”.

Se quedó sorprendido y solo me escuchaba. Pero esta parte fue la que verdaderamente conquistó mi corazón. Su respuesta fue (tono de voz de Eliezer engolao’) “Raquel, en la Biblia dice en 1 Juan que en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor y mi amor por ti irá hasta donde tu vayas. Mi deseo es que ambos crezcamos juntos.”

Bueno, pasan los años y cuando miro atrás al parecer fui profeta (jejeje) pero he aprendido a amar incondicionalmente y a conocer al gran amor “paciente”. Ya son ocho años viviendo juntos y enfrentando los desafíos de la vida con los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).

Eliezer, en esta vida hemos tenido ganancias y también pérdidas. Nos hemos entregado al prójimo, y has sido el buen pastor para muchos. Deseo que podamos continuar afinando los oídos del alma y del corazón para que podamos seguir este proyecto de vida.

Te amo y que viva el amor Perfecto en nuestras vidas.

Anuncios