Love Story del Vikingo y la Jibarita Fashion

Este es el vídeo preparada para la boda de la jíbara y el vikingo. De más esta decir que fue un momento muy conmovedor en la recepción de la boda. A Rafo, no le salieron más lágrimas por que ya no le quedaban. Estamos muy honrados de haber sido parte de los padrinos y madrinas de este enlace. Para Noemí y Morten, muchas felicitaciones. Aquí puedes ver todas las partes del vídeo y en esta otra parte, puedes ver un artículo que escribimos hace un tiempo cn  relación a ellos dos. Les invitamos a que lo disfruten.

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El vikingo y la “jibarita fashion”

Hace unos días me encontraba en la casa de mis suegros compartiendo en familia. El tema de discusión era el asunto del vikingo rubio-gincho. Pero no lo confundan con Thor, por que ese es griego. Los vikingos ustedes los conocen muy bien. Son esos muchachos que por lo general se caracterizaban por ser rudos, sedientos de sangre y con cascos con cuernos. Se dice que también gustaban de venir a esta parte del planeta para conquistar sus tierras. Quizás el vikingo más conocido para esta parte del planeta es Olafo, que en verdad se llama “Hägar, The Horrible”.De hecho hace tiempo que no veo mucho acerca de ese personaje cómico en el periódico. Por eso me puese a buscar un poco en la red y encontré una tira cómica de Olafo que me parece muy apropiada para este blog. La realidad es que haciendo un poco de investigación, eso de que los vikingos fueran así de violentos es una fábula de los romanos de aquellos tiempos y mayormente surgen por unas crónicas escritas por Adam de Bremen y Alcuino de York. Siempre hemos tenido la impresión que son bárbaros inescrupulosos y violentos en sus motivaciones para conquistar. Lo que sí destacan es que eran altos y por lo general rubios y/o pelirojos. Para saber más de los vikingos puedes entrar aquí.

Regresando a casa de los suegros, el otro tema de conversación ese día era acerca de la jibarita, aunque ésta es una jíbara “fashion”. Aunque de por sí las jibaritas gustaban de toda esa coquetería santa, pues siempre solaban ponerse una flor entre su pelo y la oreja. Además, vestían con faldas largas floridas para hacer de ellas el mayor instrumento coreográfico de nuestros campos borincano. Para que podamos entender mejor lo que les estoy escribiendo, me tengo que remontar a la experiencia de mi cuñadita Noemí. Ella vive en un batey urbano en Toa Baja y disfruta de cantar y reír, pero ni por que le paguen $1,000,000 lavaría la ropa en un pilón en el lago cerca de su casa (ella piensa que ahí se encuentran los peces mutantes de Los Simpsons). Por esa razón y su esmero decorativo, me referiré de ahora en adelante a ella como la “jibarita fashion”.

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