Un milagro de amor

Por Raquel López

¿Por dónde empezar en un acontecimiento tan especial? Fueron 40 semanas y un pico de un hermoso embarazo junto con mi esposo Eliezer. Un tiempo que pude disfrutar y en donde comencé nuevos proyectos.

En cada etapa de la gestación iba confirmando que las 40 semanas (o como creemos, los 9 meses) están diseñados para el desarrollo del bebé pero también son para que el cerebro de los “parents to be” puedan procesar los próximos cambios. Es el camino a un nuevo trayecto intransitado que trae toda una serie de interrogantes y sensaciones de temor. Pienso que parte de los miedos que uno trae están acompañados de todos los comentarios que las personas van diciendo relacionados a experiencias personales. Desde cosas tan sencillas como “prepárate que cuando llegues al mes ‘equis’ te pasará ‘ye’ cosa,” hasta las anécdotas trágicas de abortos y cosas desalentadoras por dolores insoportables por la ocasión. En mi caso, cada mes que pasaba era como una “prueba superada.” Celebrábamos cada semana y término. En esa montaña rusa de emociones es que llegamos hasta el final del proceso de gestación. Sigue leyendo

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