Nuestra historia

Les compartimos en este video nuestra “Historia de Amor” presentada en nuestra boda el 11 de junio de 2005. Ya han pasado varios años y las imágenes recobran mayor valor y significado a nuestra relación.

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Los coloridos dos de Racheli

por Raquel López

Tan pronto terminó el primer cumpleaños dije que el segundo sería más sencillo. Eliezer con su cara de incredulidad me miró y pues qué puedo decir, que fue un cumpleaños “muy sencillo”… jejeje!

Me gusta que cada evento sea memorable tanto para la cumpleañera como para todos los asistentes sin que pierda su esencia infantil cuando de niños se trata. El mes de mayo es uno complicado para hacer fiestas en el exterior por las irregularidades ante las inclemencias del tiempo. Así que escogimos nuevamente La Casita de Tita para la celebración. En ese proceso mi preocupación era cómo lograr diversión en un lugar ultra pasivo.

Observaba a Racheli, sus gustos, lo que le gustaba hacer en ese momento y encontré entiendo yo que algo perfecto. Me di a la tarea de “pinterestear” y ahí salió el concepto de las crayolas y los colores. Demás está decir que me encantó la idea y junto a Gladymar y María disfrutamos mucho del proceso creativo (aunque ellas vivían más ansiedad). Gracias a mis padres y hermanos por hacer de esta fiesta en La Casita la mejor! 😉

Ocho años eternamente rápidos con el Perfecto amor

por Raquel López

Nos prometimos amarnos eternamente en un altar frente a personas especiales pero realmente ese amor se desarrolló hace doce años mientras trabajábamos como líderes de jóvenes: él en la Confraternidad de Jóvenes Cristianos de la UPR Bayamón y yo en Casa de Refugio con los jóvenes Arka. Yo estudiaba en la Inter Bayamón y pertenecía a la Hermandad de Universitarios Cristianos pero los de la UPR querían ayudarnos. Yo sería el contacto principal para Eliezer en ese enlace y allí en esas reuniones sin que nadie nos molestara (porque todos nos casaban desde mucho antes) se gestó un amor sincero, puro y auténtico.

Tenía 19 años y él 21… NUNCA habíamos tenido una pareja… sí… NUNCA… Diríamos que nos guardamos pero más que todo estábamos muy enfocados en trabajar para Dios incansablemente. Y ahí nos topamos con varias libras menos y Eliezer con el cuello más largo pero poco a poco nos dimos cuenta que podíamos amarnos para siempre. Bueno, aunque debo confesar que cuando cumplíamos como tres meses de relación me entró pánico. Apenas le decía te amo porque todavía para mí era muy pronto así que le decía todos los días “te estoy aprendiendo a Amar” (je! no es chiste). Decir esa frase para mi implicaba demasiado, era como comprometer demasiado mis acciones. Desde adolescente estaba determinada a Amar a la persona con quien quisiera pasar el resto de mi vida pero apenas a los tres meses estaba procesando si esta primera relación sería “Forever”.

En ese tercer mes, andábamos en el carro Hyundai de Eliezer (los que conocieron el carro deben estar tirando carcajadas) y de camino a mi casa le dije “yo creo que estamos a tiempo para decidir hacia dónde queremos llevar esta amistad. Prefiero mantener una relación linda contigo que luego tengamos algún tipo de ruptura. Y mira, tengo muchos proyectos en mi vida, somos de diferentes lugares y no quisiera dejar nada de lo que tengo porque es lo que me apasiona… tú sabes… soy mujer y todo apunta en esta cultura a que tengo que dejar lo mío pa’ unirme a lo tuyo”.

Se quedó sorprendido y solo me escuchaba. Pero esta parte fue la que verdaderamente conquistó mi corazón. Su respuesta fue (tono de voz de Eliezer engolao’) “Raquel, en la Biblia dice en 1 Juan que en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor y mi amor por ti irá hasta donde tu vayas. Mi deseo es que ambos crezcamos juntos.”

Bueno, pasan los años y cuando miro atrás al parecer fui profeta (jejeje) pero he aprendido a amar incondicionalmente y a conocer al gran amor “paciente”. Ya son ocho años viviendo juntos y enfrentando los desafíos de la vida con los ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).

Eliezer, en esta vida hemos tenido ganancias y también pérdidas. Nos hemos entregado al prójimo, y has sido el buen pastor para muchos. Deseo que podamos continuar afinando los oídos del alma y del corazón para que podamos seguir este proyecto de vida.

Te amo y que viva el amor Perfecto en nuestras vidas.

Yo acá y ella… allá

por Raquel López

Hace un año andaba de nervios pues viajaría a Noruega a visitar a mi hermana antes de “dar a luz” a la Gabriella. Al final ya no pudimos hacer el viaje, Noemi estaba con fuertes dolores de piedra y pues entendíamos que era mejor ir en otro momento (este es el momento que Noemi va a manotearme porque aún no he podido ir).

Y llegó el día esperado… un 6 de junio de 2012 al mediodía y yo en medio de una conferencia. Al rato nos hablamos por skype y pude conocer a mi sobrina. Ese día Noemi andaba muy preocupada y días después ni querer recordar. Yo acá y ella allá… no soy amante al teléfono (aunque no lo crean) y más detestaba no poder estar allá con ella. Imagino que lo que para mi eran sus preocupaciones para ella era todo un tormento. Pero el mero hecho de hoy celebrar que Gabriella 1. fue concebida; 2. nació y 3. hoy cumple un año de vida… es más que motivo de celebrar.

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El día que la parimos

Bueno, si es de dos el surgimiento de un embarazo, también es de dos parir… oh sí!

El día que parimos a Racheli fuimos los dos. “Estamos embarazados”, “Parimos”, “Pujamos”…. Siempre integré a Eliezer como parte de todo este proceso… Somos un equipo desde que lo decidimos y desde que llegó Racheli vemos nuestra vida de 3.

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Un año que se fue FLASH!

por Raquel López

Hace exactamente doce meses a esta misma hora estaba en una habitación muy fría acostada en una camilla. En el lado izquierdo con sonidos de estruendo estaba Eliezer descansando y en el lado derecho una nueva integrante, Racheli.

No podía dormir, la miraba, lo miraba (a Eliezer), ella no lloraba, ni se movía… Como toda una súper novata desperté a Eliezer porque en todo lo que había leido la bebé no podía estar cuatro horas corridas sin comer. La cargamos y… nada… Le quitamos la ropita para ver si con el frío y… nada… le pasé un paño húmedo a ver si… nada… en eso llega la enfermera me mira y dice… “mamá, todo bien?”, le conté “mi crisis”. Sonrió y me dijo, “déjala descansar, ella cuando quiera pedirá comida”. Obvio que seguí sus instrucciones y casi 24 horas más tarde fue que pidió comida con mucha pero mucha hambre. Nunca olvidaré que a las 3am la llamé para que me ayudara a dormirla y con su mirada de “Dito ma!” la cojió y me la pudo en mis brazos y me dijo “tranquila, en esto es necesario ser muy paciente”. Ahí entonces conocí su lloro y ella conoció a mamá.

Doce meses después celebro esa noche que dormimos con ella en aquella habitación por primera vez, celebro que he podido ser mamá lactante, que estoy casada con un papá maravilloso y por supuesto, agradecer a Dios por darme las fuerzas y regalarnos esta hermosa experiencia. No me arrepiento!

Hoy, luego de haber regresado del cumpleaños de mi niña les muestro un video que guardaremos en la Cápsula del Tiempo que el día de su quinceañero tendrá en DVD.